La creación de un Colegio de Enseñanza Secundaria en Los Ríos había sido un anhelo mucho tiempo sentido. Desde 1891 ya se adelantaban gestiones para el establecimiento de un Colegio de esa índole en Babahoyo, y hasta se empezó a construir el edificio destinado a tal objeto, por la Municipalidad. Con el advenimiento del Liberalismo al Poder, tales gestiones intensificadas, dan por resultado el Decreto Legislativo del, 19 de Mayo de 1897, que manda a establecer en nuestra capital provincial, un Colegio de Enseñanza Secundaria que se denominará "Babahoyo", cuyos fondos serían: 1º.- Los que le asignará la Ley de Presupuesto; 2º.- Los que determinará la Ley de Instrucción Pública; 3º.- $0,50 por mil que pagarían por dos años los Fondos Rústicos de la Provincia; 4º.- Las Herencias Yacentes; 5.- $0,50 por cada litro de alcohol que se elaborará o introdujera en el Cantón Babahoyo. Para construir el edificio debía de ser invertida la cantidad señalada en Decreto Ejecutivo del 7 de Agosto de 1894, proveniente de la transacción celebrada entre el Gobierno y los presuntos herederos del señor Agustín Pino Valdez.
Después de este Decreto, recibido con júbilo por los Riosenses, pasaron varios años sin que tuviera una realización efectiva. El edificio no se construía a pesar de que el Ilustre Consejo Municipal de 1899 cedió el área necesaria de terreno para el objeto.
En 1912 el Diputado por Los Ríos, Don Pedro Garaicoa, apoyado por el Senador de la misma Provincia, Don José María Barona, presentó el proyecto que más abajo copiamos, y que fué Ley de la República.
"El Congreso de la República del Ecuador Decreta:
Art 1.- El número tres del artículo 25 del Decreto Legislativo del 19 de Mayo de 1897 dirá uno por mil que pagarán los fondos rústicos de la Provincia de Los Ríos, durante tres años, desde 1913, sobre la base del Catastro de la contribución general del uno por mil de los cantones de Los Ríos.
Art 2.- Quinientos sucres anuales que votarán las Municipalidades de esa Provincia desde 1913, para la fundación y sostenimiento de Colegio "Babahoyo", sin que faltando esta partida puedan ser aprobados los presupuestos.
Art. 3.- El Colector de Enseñanza Secundaria "Babahoyo" será el Colector de Instrucción Primaria de la Provincia, y su comisión de cobro fijará el Consejo Escolar de la misma. Establecido el Colegio, la fijará la Junta Administrativa.
Art. 4.- El Gobernador de La Provincia hará entrega al Colector, bajo su más estricta responsabilidad pecuniaria, los fondos pertenecientes al Colegio y cuidará que estos y los que se recauden posteriormente se depositen en uno de los bancos de Guayaquil, a órdenes del Consejo Escolar de la Provincia, mientras se establezca la Junta Administrativa del Colegio.
Art 5.- Cualquier empleado o funcionario público que diera otra inversión a los fondos del Colegio, será pecuniariamente responsable.
Dos años más tarde, en 1914, un Acuerdo del Consejo Superior de Instrucción Pública, presidido por el entonces Ministro del Ramo, Doctor Manuel María Sánchez, convierte en realidad por tantos años acariciada aspiración de conseguir el funcionamiento de un Instituto de Enseñanza Secundaria en la Provincia de Los Ríos. Dice así el referido Acuerdo: El Consejo Superior de Instrucción Publica.
Considerando:
Que la Asamblea Nacional por Decreto del 10 de Mayo de 1897, estableció en la Ciudad de Babahoyo, un Colegio de Enseñanza Secundaria, y creó fondos especiales para sostenimiento de ese plantel.
Acuerda:
Organizar el Colegio de Enseñanza Secundaria de la Ciudad de Babahoyo.
Dado en Quito, a veinte de Mayo de 1914.
Pero el Colegio que se fundó no llevaría el nombre "Babahoyo". Fue sustituido por el nombre del infatigable revolucionario e ilustre pensador Quiteño Don Francisco Javier Eugenio De Santa Cruz y Espejo, que con Miranda y Nariño, forman el triángulo de los llamados precursores de la América Bolivariana. He aquí el Acuerdo:
El Consejo Superior de Instrucción Pública.
Considerando:
1º.- Que es deber de las Autoridades el rendir homenaje de gratitud y admiración a los Ilustres hijos de la Patria que han contribuido con sus luces a la formación de la cultura nacional:, y,
2º.- Que una de las maneras de honrar la memoria de esos eximios compatriotas, es la de perpetuar sus nombres en los Establecimientos de Enseñanza del Estado;
Acuerda:
El Colegio de Enseñanza Secundaria de la Ciudad de Babahoyo se denominará Colegio ESPEJO en homenaje al esclarecido prócer, señor doctor don Francisco Eugenio de Santa Cruz y Espejo.
Dado en Quito, a veintisiete de Mayo de 1914.
El Presidente Manuel M. Sánchez, El Secretario (Augusto Egas).
Para instalar el curso Lectivo en forma definitiva, se estableció en Noviembre de 1914 a Abril de 1915, un curso preparatorio que fué dictado por los profesores que se nombraron para la docencia del Colegio, Licenciado Juan E. Verdesoto, Rector: Doctor Luis Alberto Andrade, Profesor de Castellano: y Licenciado Pedro Julio Bejarano, Catedrático de Matemática.
Para la inauguración del Primer Curso hubo designaciones de nuevos catedráticos. La asignatura de Inglés se la confió a Don Nicolás Vázcones, y la de Dibujo a don Agustín Manzo.
En cuanto al personal administrativo quedó integrado así: Secretario, doctor Isaac A. Cabezas; Colector de rentas del Colegio don Alberto Valarezo; Inspector, don Heribelto Falconí; Bedel, don Rafael Zamora.
Con 46 Alumnos se verificó la inauguración de las labores escolares, y a medida que pasaron los años y, como era lógico, surgieran nuevos cursos, la organización iba haciéndose cada vez más completa, sobre todo en la parte docente.
Nuevos profesores son designados para nuevas cátedras, y en un momento dado, cuando ya funcionan los seis cursos reglamentarios y la eficiencia de la enseñanza reclama elementos útiles apropiados, se buscan éstos en Europa, invirtiéndose una buena suma de las rentas del Colegio.
Un Gabinete de Física provisto de material moderno de experimentación y enseñanza, queda establecido el año de 1921. Para el Laboratorio de Química también llega de Europa una apreciable cantidad de material. Se instala un Gimnasio, y la Biblioteca del Colegio, ya regularmente abastecida, abre sus puertas al público para prodigar con el Libro, el bien inestimable de la cultura a todas las clases sociales.